Comienza “mi viaje”

12 05 2009

Conseguimos pasar el tránsito en Mebourne sin muchas anécdotas que contar. Embarcamos con destino Christchurch, pero me hicieron comprar un billete de salida de Nueva Zelanda, así que cogí lo más barato, fechado para el 14 de julio, desde Auckland a Sydney.
Del viaje poco que contar, no estuvo tan divertido, en gran parte porque mi primo y yo lo hicimos durmiendo y casi ni nos enteramos del despegue. Al llegar, tocaba pasar la aduana, en dónde tras un pequeño interrogatorio para saber por qué había comprado el billete de salida el día ántes conseguí pasar. De ahí a Christchuch en autobús y a dejar las maletas en el albergue. Lo primero que hice fue ir a mirar si estaba mi querido puesto de smoothies, y tuve suerte, así que a pesar del frío que hacía me dí ese pequeño placer. Luego poco más, cenar algo y al albergue, ya que Nico y yo nos cogimos un autobús a Queenstown la mañana siguiente, mientras Pato decidía quedarse un par de días.
A las 7 nos recogía el autobús, y afortunadamente había sitio de sobra para ir en dos asientos cada uno. A las 3 horas de viaje nos vimos obligados a detenernos por culpa de una nevada bastante intensa y estuvimos esperando una hora a que llegase el quitanieves para abrirnos paso. Por un momento estuvimos a punto de darnos media vuelta.
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Una vez en Queenstown, al albergue, un rato de internet y al cine a ver Star Trek. A la mañana siguiente Nico cogió un autobús a Milford y yo me quedé durmiendo un rato más. Al despertas, una ducha y a la calle a desayunar algo, ántes de darme una vuelta por el centro y cercanías de Queenstown, en dónde aproveché para empezar mi búsqueda de trabajo. El primer lugar al que fuí es la competencia de la empresa en la que trabaja mi primo, a los que ya les había mandado un mail desde España, pero parece ser que no llegó, así que me pidieron que lo volviese a enviar, pero que no sabía si iba a ser posible, pero que para Septiembre sí que necesitan a gente. Probé en un par de sitios más y me volví al albergue a las pocas horas de haber salido, ya que el frío y la lluvia lo hacían un poco complicado y es que aún no he visto el sol en Nueva Zelanda.
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Hoy el día amaneció igual de frío y un poco más lluvioso, y la única novedad es que ha llegado Pato, así que después de recogerlo y dejar sus cosas en la habitación que le reservé anoche nos dimos una vuelta para ver si encontrábamos ropa de abrigo barata, sin suerte de momento. Y ahora nos encontramos en el albergue calentándonos un poco los fríos pies.
Aprovechando el inicio de “mi viaje”, ésta será la última actualización en éste blog. A partir de ahora escribiré AQUI, aunque aún sigo intentando cambiarle el formato, ya que me parece un poco estrecho. El cambio casi exclusivamente se debe a poder poner publicidad y barra de búsqueda de google para recibir dinero a cambio. Así que si alguno quiere colaborar, bienvenido sea. Basta con darle a la publicidad y que se os abra una ventana, y con buscar en google a través de mi página en vez de desde la de google. Gracias por adelantado.





Larga espera

8 05 2009

Bueno, empecemos por las últimas horas en Bangkok.

Pato y yo amanecimos temprano, el día que más, para intentar que el calor no fuese tan asfixiante, pero vaya que si lo era, tanto, que nos dimos la vuelta después de desayunar para ponernos unas camisetas más claras. Cogimos un taxi y llegamos al Grand Palace. Un complejo enorme, creado en el siglo XVIII para residencia real, aunque en la actualidad sólo vive una de las hijas del rey, así que como hogar de la monarquía tailandesa os podéis hacer a la idea de que las dimensiones no son pequeñas que digamos, además de estar bastante decorado todo, ya sea de oro, de piedras preciosas o con azulejos de múltiples colores. Así que nos pusimos a recorrernos los jardínes y nos topamos con un grupo de españoles con guía, así que aprovechamos las explicaciones para culturizarnos un poco más, y de paso nos enteramos de que ése día cerraban el Palacio a las 12:30 porque había desfile. De los jardínes cabe destacar el Buda de esmeralda, que apenas mide unos 30 cms, pero es todo de una misma piedra de Jade, bastante curioso, aunque no dejaban realizar fotos y no os lo puedo mostrar. Además, los jardínes también cuentan con el cuadro más largo del mundo, que lo rodea por las cuatro paredes explicando la historia del rapto de la princesa y cómo el Rey acude a los hombres-mono para que le ayuden a rescatarla. Destacaremos que los hombres-mono son inmortales, que cada vez que mueren, con la brisa del aire resucitan. Y así durante metros y metros cuenta los capítulos del rescate.

Los jardínes es lo que más merece la pena, del resto, entre lo que estaba cerrado como residencia y por los preparativos del desfile, hay que señalar el trono en dónde coronan al Rey y la sala en la que dejan los cuerpos de la familia real una vez fallecidos para que la población se despida. La última vez que se hizo, era la hermana del Rey la que falleció y estuvo 3 meses en dicha sala, y ¡más de un año en encinerarla!. No quiero ni imaginarme en qué estado estaría el cuerpo.

Al salir, nos fuimos en busca del Buda reclinado, el cual nos costó encontrar, y cuando ya nos íbamos a dar por vencidos, lo conseguimos. y menos mal que lo conseguimos, el buda tiene 16 metros de altura y 4o de longitud. Además pudimos verlo con calma, ya que no había mucha gente. En los alrededores del Buda reclinado hay unos cuantos budas más, que ni mucho menos son comparables, pero no por ello vamos a ignorarlos.

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De ahí al albergue, a dormir un poco, una ducha, comer algo y a hacer las últimas compras unos y a darse un masaje en condiciones otro, yo. 250 bath, unos 5 euritos, una hora de masaje de espalda, hombros y cabeza. Después de que me hiciesen crugirtodas mis vértebras habíamos quedado en el albergue para recoger las mochilas e ir en taxi al aeropuerto. Y entre pitos y flautas se nos echó el tiempo encima, aunque nos dió tiempo a hacer todo, bueno, todo no, nos faltaba por cortar el lomo para hacernos unos sandwiches para el avión, que como vuelo más barato que había no incluía ni manta, ni comida, ni bebida (bueno, nos dieron una botella de 30cl de agua) ni nada de nada para las 9 horas de vuelo. La idea era cenar el embutido que quedaba y los munchis que compramos para el camino. Fuimos los últimos en subir al avión, pero justo ántes de subir hubo un momento digno de mención. Nos piden que abramos las mochilas para ver que llevábamos, ya que en Australia no se puede meter nada de alimentos ni nada, y a mi primo le salió del alma un “aquí se va el jamón”. Pero no.

Una vez dentro y con el avión por lo aires empezó el espectáculo. Conseguimos que las azafatas nos diesen un cuchillo de plástico típico de avión, y con éso nos las apañamos, bueno, Pato se las apañó para cortar el queso y el lomo, ante la mirada incrédula de las azafatas y pasajeros cercanos. A toda la escena hay que añadirle el potente olor que desprendía toda aquella comida. Gracias a ésto nos hicimos amigos de las azafatas, que en un principio no querían/podían comer. Después de la suculenta cena nos propusimos dormir, y aunque algunos más que otros gracias a conseguir una manta de uno de los compartimentos, pudimos dormir.

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Al despertar, Nico quería tomarse la última bandeja de jamón que quedaba para desayunar. Yo, entre lo poco que me apetecía comer nada y la imposibilidad de tragar (bocaseca-man), le dejé a él que disfrutase del maravilloso jamón. Y finalmente las azafatas accedieron a degustar el manjar, aunque les pareció muy fuerte.

Ahora estamos en Melbourne sentados/tumbados en uno de los pasillos del aeropuerto, que hemos decidido quedarnos aquí, Pato lleva horas durmiendo, la gente le mira raro, bueno, nos miran a Nico y a mí que somos los “vivos” y que afortunadamente hemos conseguido tomar prestado internet de una de las salas de espera de Virgin.

Ántes de despedirme, hay que mencionar la escena al ir a recoger las maletas, cuando el perro que busca comida para que no la pases al país se ha vuelto loco con la mochila de Nico, aunque por mucho que oliese a chorizo no ha llegado a sentarse en ningún momento.

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Bangkok

7 05 2009

La noche después de actualizar y de buscar billetes, fuimos a cenar, ésta vez sin Matt y Heather, que siguen su viaje por el sureste asiático. La cena fue un tanto peculiar, el menú, ensalada de queso de cabra y barbacoa mixta, que estaba compuesta por carne de avestruz, canguro, serpiente y cocodrilo. La carne de avestruz y de canguro es bastante similar a la ternera, la de serpiente tiene una textura peculiar y un sabor que no llegamos a poder comparar con nada, al igual que la de cocodrilo, que en lo que a sabor se refiere es una mezcla entre carne y pescado e imposible comparar a nada de lo que había comido ántes.
Al final no pudimos partir el día que teníamos pensado, ya que no quedaban billetes para ir hasta Phnom Penh, así que después de haber hecho el check-out e ir con nuestras mochilas a coger el bus tuvimos que volver a buscar un albergue en el que pasar una noche, eso sí, lo hicimos después de darnos un buen y merecido desayuno. Dejamos las cosas y nos dimos una vuelta por el mercado, en dónde alguno aprovechó para hacer las últimas compras. El mercado está dividido en zonas, de hombre, de mujer, calzado, higiene, peluquerías, comida… Es curioso y merece la pena verlo, la carne, el pescado, las verduras, la fruta, pero sin ningún tipo de refrigeración como podemos estar acostumbrados a ver, pero si a eso le sumamos el calor y la humedad, el ambiente es un poco mareante.
La busqueda de billetes no nos consiguió ayudar más de lo que ya sabíamos, así que seguíamos sin tener claro nuestro próximo destino, durante la cena seguíamos dándole vueltas a las opciones, hasta que al caer la noche y poder conectarnos a internet desde la habitación gracias a que los del bar de abajo lo dejaron enchufado y sabíamos la contraseña, ya que cenamos ahí esa noche. Mientras a uno les funcionaba el internet mejor que a otros, Nico se da cuenta de que debe volver a Nueva Zelanda en los próximos días, ya que su dinero escasea y no quiere tener muchas deudas, así que a la mañana siguiente, y después de haber visto el Madrid-Barça en directo (sin comentarios, jejeje) nos cogimos un bus a las 7:30 de la mañana destino Bangkok. En teoría, el viaje se hacía en dos partes y con dos buses diferentes. El primero, un minibus en el que se podía soportar el calor gracias a que tenía ventanas por las que el aire entraba refrescándonos durante el viaje hasta la frontera, un trayecto de 150 km en el que empleamos cerca de 4 horas en hacerlo. Al llegar a la frontera, a cargar con las mochilas para hacer la cola del visado, con la ayuda de un par de ventiladores que hacían que durante el tiempo de espera cerca de ellos el calor no fuese asfixiante. Luego, un camino andando hasta llegar a la parte tailandesa con su solecito dándonos todo su cariño. En la parte tailandesa, ya con aire acondicionado, nos dan el visado y nos toca esperar a algún rezagado, de ahí al nuevo autobús, que nos habían dicho que tenía aire, pero según nos montamos, las gotas de sudor comenzaron a aumentar, aquello era un horno, ya que el aire tenía una potencia mínima. Desde Poipet hasta Bangkok sufriendo los calores y echando de menos las ventanas del minibus para poder refrescarnos un poco. Después de un par de paradas, conseguimos llegar a Bangkok algo más de 12 horas después de dejar Siem Reap y eso que la distancia que las separa es menos de 500 km.
Al llegar a Bangkok tuvimos suerte y al primer albergue que fuimos, en el que se habían quedado Pato y Nico anteriormente, conseguimos una habitación para los 3, dejamos las mochilas, nos damos una deliciosa ducha y salimos a dar una vuelta por Kao San Road, la calle más turística de Bangkok, en la que abundan bares, puestos ambulantes de comida y todo tipo de actividades que os podáis imaginar. Paramos en un bar con un chico tocando la guitarra y nos tomamos unos refrigerios mientras escuchamos unas buenas versiones acústicas.
Y así fue como celebré mi primer cuarto de siglo, y mi primer cumpleaños fuera de Europa, sentado durante más de 12 horas para hacer un recorrido similar a un Madrid-Ribadesella en un horno con ruedas.
Al día siguiente amanecimos tarde por el cansancio del viaje, así que dedicamos la tarde a visitar un centro comercial sólo con cosas electrónicas, en dónde me sé a más de uno que se hubiese vuelto loco y creo que no es necesario que mencione a quienes. Después, fuimos al cine a ver la última de Lobezno, en la que salen varias escenas grabadas en Milford o en la carretera que lleva allí. La peli es entretenida, no diré nada para no destripar a quién la quiera ver. Al salir del cine nos costó un poco más de lo normal salir del centro comercial, ya que nos llevaba al parking, por dónde finalmente conseguimos salir al exterior para coger un taxi que nos llevase a  Kao San Toad, nos tocó una de las pocas conductoras que debe haber. Una vueltecita por la calle más transitada de Bangkok y de vuelta al albergue.
En Bangkok hace aún más calor que en  Siem Reap, así que los días empezaban por la tarde, el resto del tiempo lo dedicabamos a aislarnos del calor en la habitación y luego dar vueltas por Kao San Road y alrederores. Es curioso que estén prohibidas las pistolas de agua en un país en el que te venden en cualquier esquina todo tipo de armas, ya sean legales o no.
He tardado en actualizar porque quería incluiros el Grand Palace y el Buda reclinado, pero cómo habéis insistido máss de uno, os pongo ésto y ya os contaré éso en la próxima actualización, que ahora nos disponemos a dejar la habitación para hacer las últimas compras y darnos un masaje ántes de comenzar la odisea de viaje que tenemos por delante. Cogemos un avión ésta noche y llegamos mañana por la mañana a Melbourne, en dónde nos esperan unas 24 horas de espera hasta coger otro avión a Christchurch y aún no hemos decidido si nos quedaremos esperando en el aeropuerto o iremos hasta la ciudad y cogeremos un albergue, ver veremos.
Además aprovecho para comentaros que posiblemente haya un cambio de blog, ya que viendo que a mi primo lo de la publicidad le da algún que otro beneficio es posible que en breve os pida colaboración, aún es un proyecto.





Siem Reap

1 05 2009

Después de más horas esperando en aeropuertos que volando, eso sí, el último vuelo fue en un avión de hélice, llegué a Siem Reap a eso de las 4:30 de la tarde, la mochila afortunadamente también llegó.

En el mismo momento en que se abre la puerta puedes sentir como la temperatura agradable que estaba en el interior desaparece en un plis plas. Te remangas, suspiras, y empiezas a sudar.

Para el visado había que pagar 22 dólares americanos y como sólo  tenía euros y unos 100 baht de cambiar 5 euros en Tailandia el aduanero decidió cobrarme 20 euros y devolverme 80 dólares, imagino que los 2 dólares que faltan es la diferencia, pero bueno, mientras éste sea el mayor problema, vamos bien.

Al salir del aeropuerto, Nico no estaba, así que después de lidiar con algunos taxistas para decirles que estaba esperando a alguien, me senté en una terracita a tomar algo frío (que sólo dura los primeros tragos). Y a los 20 minutos veo aparecer a lo lejos un cuerpo familiar, “raro”, pero familiar. Nico está más delgado que la última vez que nos vimos, eso sin contar lo impactante que resulta verle sin sus melenas, y es que además se ha dejado una perillita bastante peculiar. Así que poco más de un año después nos volvimos a encontrar, en otro país (van 4) y en otro continente (3). Nico vino a buscarme en tuk tuk, que para los que no lo sepan son las motos con un carro detrás para llevar hasta 4 personas (aunque llegas a ver a más del doble), bastante peculiar lo de viajar en tuk tuk y más por Camboya, que aquí con que llegues al acelerador ya puedes usar una moto. Ves motos con 3 personas por doquier (hasta 5 personas en una he llegado a ver), bicis en todas direcciones, coches de todo tipo(he visto 2 Hammer en un país pobre como éste) y peatones, todos por la carretera, todos se cruzan y casi nadie se choca, vimos unos agentes con unos que se habían dado, e incluso nosotros estuvimos bastante cerca de darnos, porque aquí lo de los intermitentes y las intersecciones… ¡madre mía!. Ahora que leo ésto de nuevo, ya nos hemos acostumbrado a la perfección, y nos cruzamos y movemos por la calle como si fuésemos de aquí.
Al llegar al albergue despertamos a Pato, que se había quedado durmiendo y nos quedamos un poco tirados en la habitación, con ducha incluida. Y a las 8 habían quedado a cenar con Matt y Heather, amigos de Milford, y tras dar una vuelta por la ciudad, que salvo los templos no tiene gran cosa, nos sentamos a cenar. Noodles con pollo y hierbas fue mi elección, acompañado por un batido de banana, todo rico, pero entre el viaje y demás no pude acabarme los noodles. Después otro paseo recorriendo el mercado nocturno (de 4 de la tarde a 12 de la noche) y para el albergue. Ántes, dejamos a Matt y Heather en su hotel y quedamos para el día siguiente (hoy).
Decidimos levantarnos a las 6, aunque a Pato le costó un poco más, así que a dormir de nuevo, a eso de las 7 y poco me desperté y puse la tele y me encontré con la última media hora del partido de ayer. Y a las ocho y media estábamos desayunando, mi pancake era más parecido a una magdalena gigante aplastada, ya que su espesor superaba el dedo antes de llegar al centro. Al acabar acordamos con un conductor de tuk-tuk que nos llevase todo el día por los templos por 12 dólares tras regatear un poco.
Los templos, una maravilla, en especial Ta Prohm, que está comido por los árboles, pero árboles centenarios  que su tronco empieza en las paredes y que se han ido abriendo paso hasta el suelo, un regalo para la vista.
No me voy a alargar detallando mucho, que los que conocéis a Nico sabéis que no le gusta que le pisen las cosas, y como está estudiándose las guías hasta el punto de prohibirle a Pato su uso , le dejaré hacerlo para no sufrir represalias de ningún tipo.  Ayer os puse un enlace de su blog, en donde podéis encontrar mucha información sobre Camboya y su historia.
Bueno, como bien os puse ayer, me fue imposible actualizar, ya que la incompatibilidad de los words no me lo permitió. Ha pasado día y medio desde que escribí lo anterior, 2 noches en las que hemos vuelto a cenar con Matt y Heather, que hoy se van hacia la playa y no sabemos si nos los volveremos a encontrar o no. Ayer amanecimos tarde, y al poco de despertarnos cayó una buena tormenta de agua de las de aquí, dejándonos sin luz cerca de 2 horas, así que nos quedamos en el albergue y por la tarde fuimos a ver más tiendas y mercados,  y la cena ya sabéis.
Nuestros planes siguen siendo indefinidos, sabemos que pasaremos por Phnom Pehn al menos una noche, pero no sabemos si después iremos a Laos, Vietnam, Bangkok o Singapur, es lo que vamos a intentar resolver hoy, ya que queremos partir mañana, a ver que se cuece. Lo principal es comprar el billete de vuelta a Nueva Zelanda, que dependiendo desde dónde nos salga más barato también puede influir a nuestro próximo destino.
Al margen de esto poco más, que ayer se me rompieron las gafas, pero conseguí arreglarlas y que mi carnet de conducir ha decidido esconderse, así que cuando dejemos la habitación espero que le dé por aparecer.

Feliz cumpleaños Bruno!!!





Breve entrada

30 04 2009

Muy buenas a todos, siento el retraso pero ha sido imposible pillar el internet hasta ahora. Y encima, cuando me disponía a pegaros la actualización que tenía en el pen drive, mi word y el de estos ordenadores no es compatible, así que ahora veré como me las apaño y espero poder colgarla a lo largo de ésta tarde noche.

Ayer estuvimos en los tempos de Angkor, un regalo para la vista, mi primo ha conseguido actualizar (puto windows vista no compatible) así que AQUI tenéis un link a su blog para poneros al día.

Lo dicho, todo va bien, ni malaria, ni hepatitis ni gripe porcina, de momento sólo calor, humedad, sed y buen rollo





Vamos que nos vamos!!

27 04 2009

Antes de nada deciros que en el ordenador que estoy, ademas de no ir demasiado bien no tiene y ni enye ni tildes, en su lugar hay letras raras de esas que usan los alemanes (ö,ä,ü) y como detalle, que la Z y la Y estan cambiadas de sitio.

Casualidades de la vida, manyana el blog iba a hacer un anyo sin actualizarse, pero no le va a dar tiempo. Ya estoy en München. Tras una manyana con algun que otro fallo logistico llegue a Barajas sin problemas, la maleta de casi 30kg paso sin problemas tambien, ya veremos para ir de vuelta a Nueva Yelanda, pero de momento …

Hubo un problemilla para sacar el billete Munich-Bangkok, pero con un pequenyo enganyo, solucionado posteriormente con edreams, consegui que mi maleta no se quedase sola en Bangkok, es mas, me la llevan hasta Siem Reap, aunque hasta que no la vea no me lo creere.

Por lo demas poco que contar, dejo re-inaugurado el blog. Mas noticias desde Bangkok o Camboya, depende de como este el internet en el aeropuerto.





Últimas horas

28 04 2008

Finalmente se ha conseguido cambiar el billete, gracias a la diferencia horaria, ya que se ha cambiado desde Asturies. Y mañana a las 9:55 de la mañana salgo desde Christchurch a Auckland, en donde me tocará esperar en el aeropuerto hasta las 9:30 de la noche que salga otro avión con dirección Los Ángeles, dos horitas más o menos de escala y otro vuelo con destino London City, en donde es bastante probable que pase una noche para no hacerlo todo del tirón. Y al día siguiente, de nuevo un avión con destino Asturies o Santander, aún no se sabe, pero le cena será en Ribadesella, seguro.

Así que mi despegue por éstas tierras como lo llamé en un principio toca a su fín, pero la verdad es que ha sido una experiencia increible (llevaba tiempo sin usar ésta palabra) y como ya he comentado… volveré, tarde o pronto, pero volveré.

Y por lo que parece también llega a su fin éste blog, aunque igual os escribo desde Leytonstone, depende de lo cansado que esté y de lo que me preparen los anfitriones.

Espero no haberos aburrido mucho, aunque sé que hay diversas opiniones, pero agradar a todos es imposible, para gustos… colores. Espero que hayáis disfrutado tanto cómo yo, bueno eso va a ser difícil y agradecer a mis padres la oportunidad de haber podido tener ésta experiencia.

El último parrafo del blog, se lo dedico a mi compañero durante estos 50 días. Volveré a vivir tus aventuras desde el otro lado, así que no tardes tanto en actualizar como lo estás haciendo ahora, y un placer haber podido conocer estas tierras a tu lado (y con Raúl y Paula también, no se me vayan a enfadar) Tenme al día de todo lo que te vaya pasando y ya sabes que nos vemos pronto. Y cerraré el blog tal y como te dije, pero antes decir que la imagen nueva que se ha puesto en la cabecera de su blog es una idea robada y que os he subido unas cuantas fotos de la última semana.

Historia de una ida y un regreso, por Javier Menéndez González





Última etapa

27 04 2008

De nuevo en Christchurch, creo que podría hacerme el camino de memoria sin ningún problema. Anoche, una vez más me quedé despierto para no pagar habitación y dormir durante el viaje y además tuve la suerte de que el Estu hizo un buen partido, por lo que tampoco se hizo muy dura la espera. A las 7:45 de la mañana estaba en información para comprar el billete, pero cual es misorpresa cuando de pronto me dicen que está completo, ya me veía esperando hasta las 3 de la tarde a coger el siguiente, pero justo hay una baja y puedo comprar el billete. Voy al albergue en donde había dejado las maletas y directamente al autobús. La verdad que no se si hubiese sido mejor esperarme a las 3, porque el conductor parecía un chiflado, y su risa le hacía parecerlo más, todos los asientos ocupados, por lo que iba medio encogido, ya que los shuttles de aquí no son como los autobúses que conocemos, sin miniminibuses. La misma cinta todo el viaje, canciones de los Village people y de los pitufos maquineros de aquí, pero entre el sueño y el ipod conseguimos que el primer tramo no fuese muy duro. Hoy no se pudo ver el Monte Cook, pero sí el Lago Tekapo por última vez en éste viaje. Al salir de Twizel, en donde paramos para comer, a los 15 minutos llaman por teléfono que nos hemos dejado a dos, y como aquí todos somos muy amables, damos la vuelta en medio de la carretera que une las dos ciudades más visitadas de la isla sur, éste debió ser el que le enseñó varias cosas a mi querido primo. Así que llegamos a CristoIglesia con más de una hora de retraso. La ciudad sigue como siempre, pero con muy, muy poca gente, estoy empezando a pensar que abril es el mes en que menos turismo tienen. En cuanto a la fecha de vuelta, aún no se sabe nada, los trámites han empezado y como pronto podría salir de Auckland el martes, pero lo que parece seguro es que me voy ésta semana. A ver que pasa. Mañana espero tomarme mi último smoothie en éstas tierras. Y no es que quiera salir de aquí corriendo, éste país me ha encantado, pero sabiendo que voy a volver, no merece la pena alargarlo, además tampoco me agrada la idea de pasar mi cumple sólo en una ciudad en la que ya no me quedan muchas cosas por hacer, mejor con una fabada, o una lubina al sol asturiano y rematándolo con un atardecer en MI rincón de Guía.

Gua

Sólo de pensarlo…





Abeu llibre

26 04 2008

Había escrito una actualización en Milford, pero que por miedo a que se me pegase alguno de los múltiples virus que tiene el ordenador de allí decidí no ponerla y esperar a volver a Queenstown. Y sí, en este tiempo he estado en Milford, he renunciado a la oferta de Penneke, que aunque a muchos les parezca que quedarse fregando platos ocho horas al día  durante diez días seguidos no es agradable (cosa que comparto) el entorno y la compañía lo hacían bastante apetecible, pero como desde un principio tenía claro que si me llamaban para trabajar con algo relacionado con el baloncesto me volvería… pues es lo que ha sucedido. No sé aún cuando se podrá confirmar el día que empezaré, pero parece bastante probable que sea en junio.

Estos días en Milford, he podido volver a disfrutar de ese maravilloso entorno, acompañado esta vez por una fiesta nocturna en medio del campo, a la luz de una hoguera y palos y cariocas de fuego, que siento no poneros las fotos, pero me las he dejado en la maleta. Además, he podido volver a disfrutar de mis queridos amigos los sandflies, que majetes que son, y he vuelto a volver a “molestar” al primo. Tras varios días de espera, al final se ha decidido todo, vuelvo a Madrid. La fecha no está aún clara, ya que hay que cambiar el billete pero intentaremos (con ayuda de la family) pasar el cumpleaños en Asturies con ellos y mis tíos contándoles de todo un poco.

Hoy ha sido un día un poco duro, ya que como bien cuenta mi primo en su blog ha llegado la despedida, que ninguno de los dos se esperaba tan pronto en un principio, pero las cosas suceden como tienen que suceder, habrá que hacerle caso a la mecánica cuántica que tanto admiras. Y con una despedida cutre (a nuestra manera), breve, pero intensa nos hemos tenido que separar, con las palabras costando salir de la boca, conteniendo la lagrimilla, pero sí, hasta aquí ha durado nuestro viaje juntos por aquí abajo. Y aunque sea cierto que a mí me gustaría volver si no continuase en el trabajo después del verano es complicado, aunque lo intentaré, pero sabes que tu y yo volveremos a caminar juntos por Milford y por más sitios, ya que tenemos pendiente volver juntos en unos cuantos años, pero esa es otra historia. Ahora mismo estoy escuchando Hey there Delilah, y te diré que “Don’t you worry about the distance I’m right there if you get lonely give this song another listen close your eyes”. Ambos sabíamos lo que se nos pasaba por la cabeza, porque como bien cuentas eres el tercer “Menéndez” y medio ramireño, y yo, aunque no me lo confirmes, soy “d’abeu” y eso seguirá siendo así. Porque recuerda que en un principio no iba a venir, luego sólo veinte días y al final mira, cerquita de quedarme seis meses.

Bueno, no os quitaré mucho tiempo más al resto que además hoy tampoco hay muchas ganas de escribir. Sólo decir que mañana me vuelvo a ir a Christchurch, ya que desde allí los vuelos a Auckland son más baratos, que la granja de Bob está completa y que ya os contaré más cosas desde allí.

El “campeón” de Milford

PD: Como pequeño homenaje, además del título, he ido a ver Rambo al cine, y desde los trailers hasta el final has estado a mi lado. Y como te he dicho cuando casi no podía hablar “Nos vemos boca arriba o boca abajo”. Por cierto, la pulsera repele mosquitos me la podías haber dado al llegar, no al irme.





360 grados

20 04 2008

Después de recorrer Christchurch durante dos días y que en ningún sitio buscasen gente (se está acabando la temporada de verano) y en los pocos que buscaban pidiesen la Work Visa, lo único que quedaba era ver un poco la ciudad, con mucho más frío que cuando estuvimos, y darse cuenta, que en la zona del puente en el que llamamos para el tatuaje de Raúl fue el primer lugar de Christchurch en el que se instalaron los maoríes hace más de 700 años. Además del frío la lluvia hizo acto de presencia, por lo que tras patearme la ciudad buscando trabajo bajo la lluvia por la mañana, por la tarde me acomodé en un sofá y me metí en la lectura de The Pillars of the Earth, que poco a poco me va resultando más fácil de leer, y eso que apenas llevo 50 páginas.

Me puse en contacto vía mail con un granjero, no sé si comenté algo de esto, que buscaba gente para ayudarle en la granja a cambio de alojamiento y comida, pero no recibí contestación hasta esta tarde, pero ya era un poco tarde.

Ayer por la tarde, recibí un mail en el que me confirmaban que éste verano iba a poder trabajar en lo que supuso el principio de éste viaje, el empujón definitivo para animarme a quedarme en Aotearoa , y en ese momento, decidí que para qué iba a estar un mes de un lado para otro sin poder hacer nada, que yo me volvía a Madrid, y hasta que empezase el curro seguiría dándole al inglés e intentaría sacarme el carnet de conducir. Estaba decidido, mandé un mail a Nico contándole que iba hacia Milford a buscar mi equipaje.

Toda la noche dando vueltas en la cama, que que bien que voy a ver a toda la gente otra vez, que no voy a pasar mi cumple sólo, que qué pena dejar Nueva Zelanda ahora, que me gustaría trabajar en Milford, que quiero seguir con Nico, que es el curro que quiero hacer… muchas dudas, muchos pensamientos asaltándome que hacían pasar el reloj muy rápido, pero yo dormía muy poco. La alarma la tenía a las 8:15, pero no aguanté más y a las 7:30 ya estaba haciendo el check-out en el albergue y yendo a comprar el billete para ir hasta Queenstown de nuevo, pero el sitio estaba cerrado, así que fui a Internet para hacer un poco de tiempo y poner a la familia al corriente de todo.

A las diez de la mañana estaba de nuevo en un autobús con destino Queenstown, una vez más esa maravillosa carretera que ya es la que más me he recorrido de Nueva Zelanda con diferencia, y una vez más me volvió a sorprender el azul turquesa del Lago Tekapo, es un lujo para los ojos, y en ésta ocasión hubo suerte de nuevo con el Monte Cook, y hoy sí os pongo fotos para que lo veáis.

Al llegar a Queenstown, reservo dos noches en el albergue y espero no tener que reservar más. Voy a Internet a ver si había alguna novedad y ¡pum! Correo de Bob, el granjero y de Nico.

Bob me decía que fuese sin problemas, que ellos encantados, un poco tarde, pero haré como que no lo he leído para ganar un poco de tiempo a la hora de contestarle. No cierro esa opción todavía.

Nico me decía que cree que Penneke va a ofrecerme un trabajo para empezar a principios de mayo, pero yo ya no me fío y hasta que no lo vea no me lo creo.

Así que me pongo en contacto con los del trabajo de Madrid, y mi decisión dependerá de lo que me cuenten, pero en un principio, en 2 o 3 días pretendo estar en Milford para recoger la maleta.

Si el trabajo sólo fuese para los meses de verano, que es lo que me imagino, tengo en mente volver por aquí en Septiembre-Octubre, por eso no quiero cerrarme la puerta de Milford, ni la de Bob, que parece un tío simpático y la ciudad en la que tiene la granja una maravilla. Si el mail me lo hubiese mandado ayer, en vez de hoy, hoy estaría en Akaroa y no en Queenstown.

Sin más que contar hasta que no haya noticias de Madrid, me dispongo a animar al Estu con todas mis fuerzas desde aquí abajo, que espero que pueda verlo por Internet. Que como no ganemos hoy vamos de cabeza a la Leb.

Tenéis las fotos puestas, no son muchas, pero hay algunas que merecen la pena.