Abeu llibre

26 04 2008

Había escrito una actualización en Milford, pero que por miedo a que se me pegase alguno de los múltiples virus que tiene el ordenador de allí decidí no ponerla y esperar a volver a Queenstown. Y sí, en este tiempo he estado en Milford, he renunciado a la oferta de Penneke, que aunque a muchos les parezca que quedarse fregando platos ocho horas al día  durante diez días seguidos no es agradable (cosa que comparto) el entorno y la compañía lo hacían bastante apetecible, pero como desde un principio tenía claro que si me llamaban para trabajar con algo relacionado con el baloncesto me volvería… pues es lo que ha sucedido. No sé aún cuando se podrá confirmar el día que empezaré, pero parece bastante probable que sea en junio.

Estos días en Milford, he podido volver a disfrutar de ese maravilloso entorno, acompañado esta vez por una fiesta nocturna en medio del campo, a la luz de una hoguera y palos y cariocas de fuego, que siento no poneros las fotos, pero me las he dejado en la maleta. Además, he podido volver a disfrutar de mis queridos amigos los sandflies, que majetes que son, y he vuelto a volver a “molestar” al primo. Tras varios días de espera, al final se ha decidido todo, vuelvo a Madrid. La fecha no está aún clara, ya que hay que cambiar el billete pero intentaremos (con ayuda de la family) pasar el cumpleaños en Asturies con ellos y mis tíos contándoles de todo un poco.

Hoy ha sido un día un poco duro, ya que como bien cuenta mi primo en su blog ha llegado la despedida, que ninguno de los dos se esperaba tan pronto en un principio, pero las cosas suceden como tienen que suceder, habrá que hacerle caso a la mecánica cuántica que tanto admiras. Y con una despedida cutre (a nuestra manera), breve, pero intensa nos hemos tenido que separar, con las palabras costando salir de la boca, conteniendo la lagrimilla, pero sí, hasta aquí ha durado nuestro viaje juntos por aquí abajo. Y aunque sea cierto que a mí me gustaría volver si no continuase en el trabajo después del verano es complicado, aunque lo intentaré, pero sabes que tu y yo volveremos a caminar juntos por Milford y por más sitios, ya que tenemos pendiente volver juntos en unos cuantos años, pero esa es otra historia. Ahora mismo estoy escuchando Hey there Delilah, y te diré que “Don’t you worry about the distance I’m right there if you get lonely give this song another listen close your eyes”. Ambos sabíamos lo que se nos pasaba por la cabeza, porque como bien cuentas eres el tercer “Menéndez” y medio ramireño, y yo, aunque no me lo confirmes, soy “d’abeu” y eso seguirá siendo así. Porque recuerda que en un principio no iba a venir, luego sólo veinte días y al final mira, cerquita de quedarme seis meses.

Bueno, no os quitaré mucho tiempo más al resto que además hoy tampoco hay muchas ganas de escribir. Sólo decir que mañana me vuelvo a ir a Christchurch, ya que desde allí los vuelos a Auckland son más baratos, que la granja de Bob está completa y que ya os contaré más cosas desde allí.

El “campeón” de Milford

PD: Como pequeño homenaje, además del título, he ido a ver Rambo al cine, y desde los trailers hasta el final has estado a mi lado. Y como te he dicho cuando casi no podía hablar “Nos vemos boca arriba o boca abajo”. Por cierto, la pulsera repele mosquitos me la podías haber dado al llegar, no al irme.


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